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Felicidad y solidaridad

 

Felicidad y solidaridad

En este artículo vamos a hablarte de por qué felicidad y solidaridad son casi la misma cosa. Es prácticamente imposible que una se de sin la otra. Y la buena noticia es que se puede entrenar. Te lo contamos.

“Lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano”George Orwel

El altruismo es innato a la condición humana

Cuando comenzamos a poner en marcha nuestra plataforma para cultivar la actitud positiva y entrenar para aprender a ser feliz, teníamos claro que uno de los pilares de apoyo de nuestros entrenamientos sería la felicidad solidaria.

Creemos firmemente que una persona consciente de que la felicidad depende sobre todo de uno mismo y trabaja activamente en ella, tiene espacio mental y emocional para “ver” a los demás. Sabe que no puede ser plenamente feliz si de una u otra manera no comparte su felicidad y no contribuye a la felicidad de los otros.

¿Te imaginas una persona con actitud positiva y comprometida con su felicidad que se guarda, por ejemplo su alegría, para ella misma y su familia y no la comparte allá donde va?

De la misma manera, a una persona que presenta niveles bajos de felicidad, le cuesta asumir responsabilidades y prefiere siempre culpar a terceros. Eso le impide actuar y comprometerse.

Felicidad y solidaridad: un viaje por el tiempo

Diferentes puntos de vista que están de acuerdo

Pensadores de todos los tiempos, antiguos y actuales, coinciden en que la felicidad y la solidaridad están totalmente relacionadas. 

Aristóteles afirmó que “La felicidad consiste en hacer el bien“. En otras palabras, la felicidad tiene mucho que ver con nuestros actos altruistas y nuestra capacidad para comprender que al ayudar a otros, sin esperarlo, nos ayudamos a nosotros mismos.

Elsa Punset, afirma que la solidaridad se convierte en un punto esencial en nuestro camino hacia la felicidad. Dice que cuando ayudamos sentimos alivio y nos mostramos orgullosos de lo que somos al despertar ese altruismo innato a la condición humana.

Tony Robins afirma que la solidaridad es la motivación definitiva, la que nos guía, la que nos hace mantener la felicidad durante mucho más tiempo porque es una necesidad del espíritu.

Gretchen Rubin, autora del libro “The happiness Project” destaca que las personas felices se interesan más por los problemas de la gente a su alrededor. Dedican más tiempo a ayudar a los demás y son proclives a practicar la solidaridad en su vida cotidiana más que a donar dinero. 

Y yo te digo que si la solidaridad de otras personas hacia ti te hizo feliz, ni te imaginas cómo de feliz puede hacerte ser tú solidario con otras personas.

Y nos parece importante incidir en que la solidaridad no siempre se trata de colaborar con ong’s a nivel económico (que también), se trata de practicar la solidaridad contigo mismo y con todas las personas con las que interactúas cada día y en cualquier formato.

Qué dice la ciencia

Un estudio de la Universidad de California Riverside concluye que las personas más generosas se muestran menos irritables, tienen mejor apetito, mejor calidad de sueño, reducen síntomas depresivos y están más comprometidos con su trabajo.

Otro estudio de la Universidad Simon Frasser en Canada dice que cuando la gente da y comparte generosamente, la hormona del “estrés” (cortisol) se desvanece más rápidamente en la sangre.

Y otros estudios de la Universidad de Harvard nos dicen que las cosas materiales sólo hacen que nuestra satisfacción a corto plazo aumente pero no necesariamente que la felicidad se mantenga de forma sostenible en el tiempo.

Niveles de felicidad

Martin Seligman, precursor de la psicología positiva moderna, habla de 3 niveles de felicidad:

  1. El primero se referiría a la vida placentera: comer, beber, reír y disfrutar de los placeres.
  2. El segundo nivel sería una vida en la que disfrutamos con las actividades que realizamos porque nos sentimos totalmente involucrados y comprometidos con ellas.
  3. El tercer nivel habla de la relación entre felicidad y solidaridad. Se refiere a la importancia de llevar una vida con significado, en la que nos implicamos en proyectos y causas que son más grandes que nosotros, porque nos hacen trascender nuestra individualidad.

Según Seligman, lo que menos felicidad da es la vida placentera -el primer nivel- porque el placer, independientemente de su intensidad, suele ser efímero.

Y el nivel que mayor bienestar proporciona es el tercero: una vida significativa en la que ponemos nuestras capacidades al servicio de algo más grande que nosotros mismos.

Qué te proponemos en Plataforma Felicidad

En esta ocasión, hemos lanzado un entreno que hemos llamado Felidaridad Cotidiana, título que nace de unir, como ya habían hecho en otros proyectos solidarios anteriores, las palabras felicidad y solidaridad.

21 días de entrenamientos diarios con el objetivo de aprender con nosotros a potenciar tu capacidad innata de empatía en la vida cotidiana. Hacerlo aportará significado a tu vida y contribuirá a crear una sociedad más humana, más generosa, más colaborativa y por tanto más próspera y feliz.

Y nos hemos centrado en proponer acciones enfocadas en la vida cotidiana porque, en muchas ocasiones, apoyamos proyectos lejanos (que es fantástico) pero somos más ciegos con las oportunidades más cercanas de ayudar, que la vida nos brinda cada día.

¿Te atreves? Pues suscríbete ya y empieza a construir tu propio universo de felicidad. 

Advertencia: recuerda que lo importante es tu experiencia personal, no lo que te he contado aquí.  Ahora prueba en primera persona y quédate sólo con lo que te sirva para construir tu propio universo de felicidad.

 

2 comments on “Felicidad y solidaridad

  1. Profile photo ofmariopablosaguilar Mario Aguilar dice:

    “Lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano” wow que razón, vivimos o sobrevivimos… Después de unos meses haciendo un gran trabajo de introspección, siento que este entrenamiento me viene muy bien para dar un gran salto de felicidad, aportando a los demás aquello que ya he conseguido.
    Lo veo como un nuevo compromiso, tanto para poder ayudar a los demás, como para tener el compromiso de que para ayudar necesito ayudarme primero a mi mismo.

    La idea de que si tú no tienes algo, no puedes aportarlo a los demás, es algo tan obvio que personalmente no lo había aplicado a la solidaridad… Sino tienes amor no puedes dar amor, sino miras adentro de tí, no podrás ver el interior de otras personas y también sirve en lo material: Sino tienes dinero no puedes dar dinero.

  2. Profile photo ofmariopablosaguilar Mario Aguilar dice:

    Gracias una vez más por facilitarnos el crecer como personas 🙂

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