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Emancípate de tus padres para ser feliz

 

Emancípate de tus padres para ser feliz

Emanciparse de los padres significa, a grosso modo, vivir como adultos responsables y dejar de ser los niños pequeños reclamantes de atención y cuidados que un día fuimos.

“Libre es aquel que sabe transformarse”Bert Hellinger

¿A qué nos referimos con emancípate de tus padres para ser feliz?

Ni nos estamos refiriendo a dejar de ver a nuestros padres, ni a por fuerza tener una buena y estrecha  relación con ellos. Nos referimos a emanciparse emocionalmente de los padres para poder tener una relación con ellos basada en el amor y el respeto y poder construir una vida plena y feliz.

Una relación en la que no hay reproches sobre cómo lo hicieron contigo en el pasado, ni les agobias diciéndoles cómo han de vivir ahora o qué les conviene porque en tu interior sospechas que de alguna manera sabes hacer las cosas mejor que ellos. 

Pero eso, no es tan sencillo. ¿Verdad?

Si no aceptas todo de tus padres vives a medias

La relación que mantenemos con nuestra familia de origen, es decir la familia de donde venimos, puede ser es una fuente de sufrimiento en la vida y al mismo tiempo, una fuente de donde beber para poder desarrollarnos y tener una vida plena y feliz.

Entre las vivencias registradas con nuestros padres, existen unas agradables que nos gusta recordar y nos hacen sentir muy felices. Las aceptamos y no solemos dudar que gracias a ellas hemos llegado a ser las personas que somos hoy.

También, tenemos registradas carencias, es decir cosas que creemos que no nos dieron, que nos dieron mal o que no nos dieron como a nosotros nos hubiera gustado. Ésto nos enfada y nos hace sufrir porque son recuerdos desagradables y dolorosos.

En definitiva, aceptamos una parte de lo que nuestros padres nos han dado y rechazamos todo aquello que no ocurrió como fantaseamos que debiera haber ocurrido.

Aceptar sólo una parte es vivir a medias. Además, es importante comprender que todo lo que no aceptamos nos encadena al sufrimiento, y que mientras sigamos manteniendo esta actitud de rencor, queja y victimismo hacia nuestros padres, no nos desarrollaremos como personas adultas, plenas y felices, capaces de aportar a la vida todo lo que tenemos para dar.

Qué puedes hacer tú

Comprende y asume que tus padres no van a cambiar y además no tienen por qué hacerlo. Si has llegado hasta aquí es porque tan mal no lo hicieron. Emanciparte de tus padres es un trabajo que tienes que hacer tú. Ellos ya hicieron su parte y es más que suficiente. 

Ahora te pregunto, ¿estás seguro que quieres asumir la responsabilidad de emanciparte de tus padres y ser feliz? ¿te atreves a abandonar esta excusa ideal que te permite seguir actuando de forma irresponsable, inmadura y seguramente dañándote a ti mismo y a los demás en nombre “del agravio que sufriste”?.

Identifica todas esas cosas que crees que tus padres no te dieron y que a ti te parece de vital importancia tener hoy, y consíguelas tú mismo. Es decir transforma tus carencias de niño en tus logros de adulto.

Valora y agradece todo. Lo que te dieron y también lo que no te dieron. Ya te habrás dado cuenta que en la vida no todo es como te gustaría y que es asunto tuyo resolver lo que no encaja.  

Todas esas dificultades y carencias son un gimnasio perfecto para crecer en comprensión y  prepararte para afrontar los retos que la vida te va presentando. Tu felicidad es tu responsabilidad, y una buena forma de dejarla emerger de tu interior es estar en paz con tu pasado para así tener un presente más dichoso y proyectarte hacia el futuro con fuerza y optimismo. 

Tus padres no son perfectos y tú tampoco lo eres

Comprende que además de “tus padres”, ellos son seres humanos con sus propias dificultades, carencias, dolores y que no existe un manual para criar hijos. Ellos te dieron lo que te dieron como supieron, quisieron o pudieron. 

Libérales del dolor de pensar que no lo hicieron bien y haz algo bueno con tu vida para que así puedan sentir que mereció la pena todo el esfuerzo que sin duda han hecho por ti. 

Además, ¿quién te ha dicho a ti que los padres tienen que ser perfectos? Mírales como lo que son, sin más. Libérales de tus juicios.

En la medida que puedas verles como seres perfectamente imperfectos, también tú te podrás permitir serlo y verás con buenos ojos las imperfecciones del resto de personas que te rodean. Si además eres padre, madre o profesor, dejaras que tus hijos y alumnos vivan libremente y puedan equivocarse.

Cómo es vivir sin tomar a tus padres

Si te sientes mejor que tus padres o incluso ya crees que lo eres seguramente te parecerá que tienes una energía imparable que te hará triunfar en la vida, sin embargo tal y como nos explica Joan Garriga en su maravilloso libro “Dónde están las monedas”, es una energía muy impetuosa pero también engañosa, porque no procede de la realidad sino de la negación de ella.

Es una fuerza que toma diferentes rostros (victimismo, queja, vanidad, rencor, hedonismo, etc.). Una variedad de personajes que adoptamos para sostenernos en la vida cuando no tenemos la humildad y el coraje para admitir nuestras heridas igual que hacemos con nuestras fortalezas y así, apoyarnos en la realidad tal y como es, en nuestros padres tal y como son.

Cómo afecta a otras áreas de tu vida

Si nos sentimos carentes e incompletos, parece lógico andar buscando como locos lo que creemos que nos falta en otras áreas de la vida: el trabajo, el éxito, la pareja, los hijos, los amigos, etc.

Esta búsqueda viene a ser como “pedir peras al olmo” y además no es posible sustituir un afecto por otro. 

En mi formación personal y profesional en la escuela La montera de Sevilla, en un curso específico sobre las relaciones de pareja, aprendí cómo la emancipación de la familia de origen, es decir de la que venimos, es uno de los pilares importantes para lograr una relación sentimental exitosa. Resolver nuestros asuntos con papá y mamá y tomar  de ellos lo que nos dieron y lo que no nos dieron, para vivir con plenitud caminando como seres maduros,  libres y relacionándonos con la pareja como iguales.

¿Qué significa esto de iguales? Ni buscar en tu pareja un papá o una mamá, ni tampoco ejercer de padre o madre de tu pareja. Ya sabes, si en tus planes está vivir en pareja y disfrutar de una relación sana con ella, emáncipate de tus padres para ser feliz con ella.

Merece la pena revisar tu historia familiar y ponerla al día. Si quieres nosotros en Plataforma Felicidad te acompañamos para hacerlo de  forma simple, segura y asequible. ¿Quieres unirte y llevar a cabo este entrenamiento? Te cuento nuestra propuesta.

Nuestra propuesta de cómo tener una relación más feliz con tus padres

Espero que esta entrada te haya resultado valiosa y que te animes a aprender con nosotros cómo emanciparte emocionalmente de tus padres para ser feliz.

En Plataforma felicidad te proponemos trabajar en tu felicidad familiar con un entreno de 21 días que hemos llamado “Emancípate de tus padres” cuyo objetivo principal es “Aprender a apreciar todo lo que viene de tus padres para mantenerte en el amor y construir una vida plena y feliz.

¿Te atreves? Pues suscríbete ya y empieza a trabajar sobre tu universo de felicidad. 

Advertencia: recuerda que lo importante es tu experiencia personal, no lo que te he contado aquí.  Ahora prueba en primera persona y quédate sólo con lo que te sirva para construir tu propio universo de felicidad.

 

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