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El poder de tu cuerpo

“El cuerpo es el instrumento del alma”Aristóteles

Entrenar el poder de tu cuerpo y construir un lenguaje corporal poderoso para lograr un cambio en tus pensamientos y emociones.

El poder de tu mente

Cuando nos sentimos inseguros o vulnerables, estos pensamientos y emociones inmediatamente se reflejan en nuestro cuerpo. Nos encogemos, nos protegemos cruzando los brazos, se nos tensan los músculos de la cara y nuestra sonrisa desaparece o la sentimos poco auténtica. Normalmente lo acompaña un nivel de testosterona bajo (poca confianza y  seguridad) y un alto nivel de cortisol (mayor estrés)

De la misma forma, cuando nos sentimos poderosos también nuestro cuerpo lo transmite. Nos expandimos, abrimos brazos y pecho, nos permitimos ocupar nuestro espacio y mantenemos la mirada.  Aquí los niveles de testosterona suben y el cortisol baja.

Rápidamente, una persona que está observando nuestro lenguaje corporal se formará una opinión sobre nosotros. De la misma manera, mirando el lenguaje corporal de otras personas hacemos juicios sobre ellos. En pocos segundos, por ejemplo viendo la cara de un político en la tele, sacamos nuestras propias conclusiones sobre si nos resulta confiable. Un experto incluso podría llegar a predecir, sin demasiado margen de error, qué resultados obtendrá en las próximas elecciones.

Y qué curioso que cuando alguien que consideramos más poderoso que nosotros se abre y lo muestra, en lugar de actuar a través de las neuronas espejo e imitar su postura, nos sentimos inseguros y tendemos a cerrarnos y hacernos más pequeños.

Nuestra mente (pensamientos y emociones) puede cambiar nuestro cuerpo.

¿Y al revés, es posible que a través del cuerpo podamos cambiar nuestra mente? ¿Determinan nuestros gestos corporales lo que pensamos y sentimos de nosotros mismos?

La respuesta es Sí. No todo es trabajo de la cabeza. De ahí la importancia de entrenar el poder de tu cuerpo.

El poder de tu cuerpo

Los gestos y posturas poderosas son universales. Podemos verlas reflejadas en cómo un ciego que participa en una carrera y gana, eleva sus brazos en señal de victoria, aunque no tuviera una referencia visual previa de ello, o en cómo se presentan las especies en el reino animal.

También, los niños generalmente viven muy conectados con su cuerpo y sus emociones, dejando en segundo plano su mente. De forma natural brillan y adoptan poses de poder, con brazos en alto, pies bien plantados, brazos en jarra. Se sienten poderosos, miran a los ojos, ocupan todo el espacio que necesitan y no se dejan interrumpir.

El lenguaje corporal afecta a nuestra vida. Es una herramienta que normalmente no utilizamos a la hora de gestionar emociones. En cambio nuestra postura corporal influye en nuestros pensamientos, emociones y actitud.

La buena noticia es que se puede entrenar

Cuando somos felices sonreímos. Desde hace años, los científicos saben, que cuando nos reímos, generamos química positiva en el cerebro.

Al entrenar el poder de tu cuerpo con tus gestos, tu postura corporal y tu presencia, en pocos segundos, se produce un impacto positivo en tu forma de pensar y de sentir.

Conclusión: tus gestos y tus posturas corporales de empoderamiento pueden cambiar tu mente (pensamientos y sentimientos). Tu mente puede cambiar tu actitud. Y tu actitud puede mejorar tus resultados, es decir, tu felicidad si te lo propones.

Por eso, en Plataforma Felicidad, trabajamos la felicidad corporal como uno de los pilares importantes para el autoconocimiento y el bienestar personal.

Practicar estas posturas poderosas en tu día a día funciona. Cualquier momento puede ser bueno, al salir de casa, antes de entrar en una reunión importante, cuando estás hablando con alguien que te impone, mientras caminas por la calle. También, puedes ensayar frente al espejo; experimentar cómo te sientes cuando sonríes, plantas bien tus pies en el suelo, pones los brazos en jarra, elevas ligeramente la barbilla, etc.

Al principio puede parecerte algo artificial y un poco fingido. No te preocupes, es normal. La idea es que, poco a poco, puedas irte comunicando con tu cuerpo, descubrir el poder de tu cuerpo y que desde esa presencia corporal, tus pensamientos y emociones se vayan modificando. Con el tiempo, llegará a ser un recurso que utilices de forma natural en tu día a día sin darte ni cuenta.

La simulación lleva a la realización. Los pequeños cambios pueden convertirse en grandes cambios.

¡Fake it until you become it! ¡Finge hasta que seas tú!

Si quieres saber más sobre este apasionante tema, te recomendamos que visites la web de Amy Cuddy y su trabajo de investigación sobre “El Poder de la presencia”.

Advertencia: recuerda que lo importante es tu experiencia personal, no lo que te he contado aquí.  Ahora prueba en primera persona y quédate sólo con lo que te sirva para construir tu propio universo de felicidad.

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