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De qué te quejas

“Quién serías si dejaras tus quejas”Alan Cohen

Descubre de qué te quejas

Merece la pena comprender de qué te quejas y qué ocurre dentro y fuera de ti cuando lo haces.

En general, , de forma consciente o inconsciente,  en 1 minuto, la mayoría de las personas, nos quejamos al menos 1 vez. Esto significa que en 14 horas despiertos aproximadamente nos quejamos 840 veces. 840 descarguitas negativas que sufren nuestro cerebro, nuestro cuerpo y nuestras emociones.

Un atasco, un cambio de planes, se estropeó el tiempo, un comentario de un amigo, publicidad en la tele, no me atendieron a tiempo en la peluquería, este abrigo no me queda bien, etc. 

¿Te suena todo esto? ¿Podríamos estar hablando de ti?

De dónde viene la queja y qué pasa cuando nos quejamos

El origen de nuestra tendencia a la queja puede ser heredada, hemos ido adquiriendo este hábito poco a poco o tenemos una naturaleza pesimista. También puede ser por perfeccionismo, falta de empatía, o simplemente para tener algo de lo que hablar. 

El caso es que quejarte te lleva a la negatividad y tiene consecuencias que seguramente, si te paras a pensar, no quieres para ti ni para los tuyos:

A nivel físico

La queja puede afectar a tu salud. Eleva tus niveles de cortisol, adrenalina y otras sustancias. Aumenta tu sensación de estrés, tus músculos se tensan e influyen negativamente en el funcionamiento de tu sistema digestivo, respiratorio y cardiovascular.

El Dr. Travis Bradberry, autor de uno de los libros más vendidos “Inteligencia emocional 2.0” , afirma que cuando te quejas, sin darte cuenta estás condicionando la forma de funcionar de tu cerebro. El cerebro es muy eficiente y se reprograma facilitando que tus comportamientos más habituales se repitan en el futuro y se conviertan en un estilo de vida.

Es decir, te será fácil convertirte en una persona negativa.

A nivel emocional

La queja te genera malestar. Aunque quejarse parece que te “descarga” porque en un primer momento proporciona una efímera sensación de placer, en realidad estás poniendo el foco en lo que no funciona y dejando a un lado todo lo bueno que tienes. Incluso puede que te pase desapercibida una oportunidad de aprendizaje que la vida te presenta generosamente. 

A nivel social

La queja tiene una repercusión negativa en los que te rodean. Cuando te quejas se genera mal ambiente alrededor. Y encima solemos quejamos con la persona equivocada. Es muy común por ejemplo descargar en casa el malestar del trabajo, o si recibimos un “mal servicio” en un restaurante, nos quejamos con la persona que estamos cenando, arruinando un buen momento.

La queja es contagiosa

Si eres de los que se lamenta muy a menudo, seguramente las personas más cercanas de tu entorno se verán afectadas por esa energía negativa. También, si te rodeas de personas quejosas, tu estado de ánimo puede verse afectado por ellas.

La realidad es neutra

Las situaciones de la vida no son justas o injustas, simplemente son. La realidad es neutra. Somos nosotros los que decidimos si aceptamos o no esa realidad, si podemos o queremos transformarla en algo mejor y cómo permitimos que los acontecimientos afecten a nuestra salud mental.

De hecho, si pones atención a los hechos que te incomodan durante el día, y abres bien los ojos, puedes darte cuenta que algunos de ellos te traen oportunidades para crecer y tomar las riendas de tu vida.

Es posible aprender a gestionar las quejas de forma eficaz y proactiva

Propongo centrarnos en 2 tipos de quejas y en qué podemos hacer para gestionarlas de forma que contribuyan a nuestro bienestar y a los que nos rodean.

La queja “vacía”

La queja vacía generalmente no sirve para nada. A veces porque no tienes ningún control; por ejemplo va a llover y poco puedes hacer al respecto. A veces porque, aunque tienes en tu mano hacer algo para mejorar la situación, no quieres hacerlo o decides que no te merece la pena el esfuerzo por la recompensa que obtendrás a cambio. Ejemplo: te gustaría tener un cuerpo más musculado pero no estás dispuesto a ir al gimnasio y esforzarte en hacer la tabla de abdominales que te recomienda el entrenador. 

En estos casos, cuando te sorprendas a ti mismo “rumiando” internamente o expresando al exterior este tipo de quejas vacías, echa el freno y cambia el foco de inmediato.  

Puede ayudarte si generas una actitud de agradecimiento, es decir enfocas tu atención en algo que cause este sentimiento. Ejemplo: tener comida en tu nevera, tu familia, salud, etc. Además, agradecer reduce considerablemente tus niveles de cortisol, hormona responsable del estrés.

La queja “útil”

Cuando estás experimentando una situación que no te gusta, te incomoda o simplemente te gustaría que fuera diferente, y la utilizas como trampolín para pasar a la acción y mejorarla. En este caso te resultará relativamente fácil identificar el propósito útil que te llevará a poner tu foco en conseguir el resultado que buscas. 

Ejemplo: yo trabajo en casa y a veces con mi marido y mi hija me resulta complicado concentrarme o que entiendan que no pueden “contar conmigo” aunque esté físicamente cerca de ellos. En lugar de quejarme o escuchar las quejas de mi marido, he pasado a la acción  y he buscado una sala co-working asequible económicamente para mi. 

Además de solucionar el problema, me he sentido muy feliz y satisfecha conmigo misma por mi actitud proactiva, ha mejorado nuestra felicidad familiar, he encontrado un equilibrio entre mi horario laboral y personal y mi marido sabe en esas horas no puede contar conmigo y tiene que apañárselas solo con nuestra hija. 

Así que parar y preguntarme a mi misma de qué te quejas, en este caso, ha sido un verdadero regalo para nosotros. 

Además

Recuerda que al no entrar en la queja vacía y focalizarte en lo positivo, estás recalcando el lado bueno de las cosas para que tus neuronas aprovechen ese mismo camino en futuras situaciones y poco a poco se convierta en un hábito y una forma de vivir.

Los que te rodean se contagiarán con tu actitud y quizá, si es lo que  quieren, decidan seguir tu ejemplo. En cualquier caso, puedes sentirte orgulloso porque estás contribuyendo a la creación de un mundo mejor, más positivo, más amable y más feliz. 

Por último atento a con qué personas compartes tiempo y conversaciones. Recuerda que la queja es contagiosa. Si estás con alguien que se está quejando, puedes preguntarle ¿y qué vas a hacer para mejorar esa situación? Si con su respuesta descubres que sólo quiere quejarse, te recomiendo ponerte a salvo de esa negatividad y desviar la conversación hacia otros derroteros. 

En Plataforma Felicidad, trabajamos la felicidad intelectual como uno de los pilares importantes para el autoconocimiento y el bienestar personal.

Pon atención en tu día a día, revisa de qué te quejas y qué quieres hacer al respecto. Limpia tu mente de quejas y avanza paso a paso hacia tu propio universo de felicidad.

 

Advertencia: recuerda que lo importante es tu experiencia personal, no lo que te he contado aquí.  Ahora prueba en primera persona y quédate sólo con lo que te sirva para construir tu propio universo de felicidad.

 

1 comment on “De qué te quejas

  1. Ruth Corcuera Angulo dice:

    Durante el confinamiento me permitia hacer sólo una queja consciente al día porque me parecía que quejarme no iba a ayudarme mucho ;pero ahora leyendo el texto de “la queja” observo el potencial que tiene analizar y clasificarlas.
    Me parece valiosísima esta reflexión que hacéis. Gracias.

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